El blog de Carlos Díaz-Pache » 2010 » diciembre

A la caza de la start-up que revolucionará el Open Government

¿Surgirá una nueva empresa que cope el mercado del Gobierno 2.0?

¿Surgirá una nueva empresa que cope el mercado del Gobierno 2.0?

En el artículo de Mark Drapeau que comentaba ayer, se hacía una interesante pregunta que a mí también me gustaría poder responder. ¿Cuál será la empresa que revolucionará el Gobierno 2.0? ¿De qué caso de éxito empresarial hablaremos dentro de unos años? ¿Quién será la google/microsoft/facebook que se haga la dominadora del mercado en este área?

Analistas, consultores, empresarios y políticos de todo el mundo interesados en este tema están con las orejas bien abiertas para escuchar una buena idea que pueda marcar la diferencia. En los foros y redes sociales profesionales se debate sobre iniciativas, teorías, principios y soluciones. B2G, maneras de enfocar el Open Data, dispositivos o sistemas a los que orientarse, nuevos métodos de autenticación y de seguridad, lugar de residencia de los datos, ampliación de la administración electrónica, reutilización de servicios, redes gubernamentales, casos de éxito y un largo etcétera con un fondo común: ¿Qué espera el ciudadano?

Estos algunos de los ingredientes:

  • Smartphones
  • Software social
  • Comunidad
  • Open Data
  • Cloud computing
  • Principios de Wikileaks

¿Cuáles faltan? ¿En qué proporción se mezclan? El que de con la receta correcta se llevará el gato al agua y el resto tendrán que copiarle rápidamente.

¿Cambiará Wikileaks el Gobierno 2.0?

Gobierno 2.0

Gobierno 2.0

La aparición de Wikileaks ha supuesto una auténtica revolución en las relaciones entre ciudadanos, gobiernos y medios de comunicación, sobre las que se están haciendo innumerables reflexiones.

Mark Drapeau (twitter, blog), Director de Participación Social para el Sector Público de Microsoft, publicó hace un año sus previsiones para el Gobierno 2.0 en el periodo 2010-2012. Recientemente ha actualizado esas previsiones por la aparición de Wikileaks, titulando su artículo “Starfish vs. Spider: Government 2.0 Operations In A Wikileaks Environment“ (Estrella de mar frente a araña: Operaciones de Gobierno 2.0 en un entorno Wikileaks)

Uno de los puntos que desarrollaba, bajo el epígrafe “siempre on-the-record“, se refería a que el aumento de los ciudadanos interesados en las cuestiones gubernamentales que disponen de conocimientos y dispositivos preparados para las redes sociales provocaría que la labor de los políticos estuviera siempre siendo difundida y por tanto, en parte controlada.

La aparición de Wikileaks se parece a esa predicción realizada en 2009. Jay Rosean, profesor de periodismo en la Universidad de Nueva York escribió un artículo titulado “The Afghanistan War Logs Released by Wikileaks, the World’s First Stateless News Organization” (Liberados los registros de la guerra de Afganistán, la primera organización mundial de noticias apátrida) en el que comentaba la novedad que supone la aparición de un medio de comunicación sin dirección física u oficina central, sin patria y que por tanto no tiene en cuenta los intereses nacionales. Esta novedad llamada Wikileaks supone que los secretos no se publiquen porque las leyes de una nación dada amparen a los periodistas, sino que se haga únicamente porque la lógica de internet lo permite.

Los términos de estrellas de mar y arañas están tomados del libro The Starfish and the Spider, de Ori Brafman y Rod Beckstrom, que describe dos tipos fundamentales de organizaciones: las tradicionales, jerarquizadas, en las que un lider controla desde arriba a toda la organización (arañas), y las no jerarquizadas, inspiradas por líderes (estrellas de mar). Las primeras pueden detenerse atacando a la cabeza que las guía y que controla todas las funciones del cuerpo. Para las segundas ese ataque no funciona porque su sistema nervioso se distribuye por todo el cuerpo y no recibe órdenes de un eje central.

Este tipo de organizaciones han existido en el ámbito de la ayuda a los demás (alcólicos anónimos), en redes de música compartida (Napster) o en organizaciones terroristas como Al-Qaeda. Ahora, también existe una agencia de noticias.

Como los ataques tradicionales a este tipo de organizaciones han resultado contraproducentes, se pregunta Drapeau si una apertura extrema de los datos de los gobiernos serían la solución.

“¿Se parecerá más el futuro data.gov a Wikileaks que a la actual forma controlada?”.

Wikileaks no es Open Government

Wikileaks

Logotipo de WikiLeaks

La extraodinaria filtración de wikileaks publicada en cinco diarios internacionales (entre ellos El País) consistente en 250.000 documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos ha abierto el debate sobre el límite de la transparencia en la administración.

En #oGov se ha ha hecho un resumen sobre las posturas que se están planteando. Unos ven una oportunidad para el Open Government y otros creen que se están traspasando los limites.

En este caso, tengo que coincidir con Andrés Nin, que pleantea que los funcionarios públicos, que son quienes tienen acceso a la información de los gobiernos y que por tanto son quienes pueden filtrarla, tienen el deber de guardar a buen recaudo la información secreta del Estado. Sólo en los casos en los que la información revela un incumplimiento de la legalidad estaría justificada la revelación de ese secreto, pero únicamente a las autoridades judiciales competentes.

Los países tienen sus secretos y así debe ser. Los gobiernos tienen sus estrategias, sus conversaciones, sus temores e inquietudes. Y esa información no tiene que ser pública. Si nuestro correo es inviolable por una cuestión constitucional, cuánta más protección requerirá el correo de quien puede poner en peligro la vida de militares, espías, policías o cualquier otro ciudadano.

La apertura de datos públicos y la participación de los ciudadanos en el gobierno no puede mezclarse con la traición de militares que roban información secreta de su país y la ponen a disposición de todo el mundo, incluyendo sus enemigos porque el gobierno abierto no debe comprometer la seguridad nacional.

Esta apertura y esta participación debe pedirse desde la sociedad civil y ofrecerse desde las administraciones públicas, estudiando el mejor modo de servir a los ciudadanos.

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