El blog de Carlos Díaz-Pache » web

Category: web

Carencias en las webs ministeriales

Accesibilidad web

¿Son accesibles las webs ministeriales?¿Están escritas conforme a los estándares?

Haciendo un repaso por las webs principales de cada uno de los 17 Ministerios con los que cuenta el gobierno podemos ver las carencias evidentes que todavía tienen en materias tan elementales como la programación de acuerdo a los estándares, la oferta de información en todos los idiomas oficiales o la accesibilidad web.

En el cuadro adjunto puede verse como más de la mitad de estos ministerios no pasan las validaciones del W3C respecto a la codificación empleada para la programación de sus sitios web.

Respecto a la disponibilidad de la información en varios idiomas, puede verse cómo a pesar de que todos los ministerios cuentan con los correspondientes enlaces para cambiar a catalán, vasco o gallego (la clásica barra bienvenidos / benvinguts / benvidos / ongi etorr), al pulsar sobre esos enlaces podemos comprobar que en la inmensa mayoría de los casos el contenido está, o bien mezclado, o bien directamente en castellano.

Ministerio Codificación Rdo. Errores Multiidioma
Ministerio de Presidencia HTML 4.01 KO 33 NO2
Ministerio de Economía y Hacienda XHTML 1.0 OK 0 SI1
Ministerio de Política Territorial XHTML 1.0 OK 0 SI1
Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación HTML 4.0 KO 108 NO2
Ministerio de Justicia XHTML 1.0 KO 11 SI1
Ministerio de Defensa XHTML 1.0 KO 15 NO2
Ministerio del Interior XHTML 1.0 KO 2 NO2
Ministerio de Fomento XHTML 1.0 OK 0 NO2
Ministerio de Educación XHTML 1.0 OK 0 SI
Ministerio de Trabajo e Inmigración XHTML 1.0 OK 0 SI1
Ministerio de Industria, Turismo y Comercio XHTML 1.0 OK 0 SI1
Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino XHTML 1.0 OK 0 NO2
Ministerio de Cultura XHTML 1.0 KO 291 SI1
Ministerio de Sanidad y Política Social XHTML 1.0 KO 8 NO2
Ministerio de Vivienda XHTML 1.0 KO 258 NO2
Ministerio de Ciencia e Innovación XHTML 1.0 KO 168 NO2
Ministerio de Igualdad XHTML 1.0 KO 0 NO2

1: Noticias solamente en castellano
2: Solamente los menús están en los distintos idiomas
3: Lleva el logotipo que le acredita como HTML 4.01 válido, pero no cumple.

Respecto a la accesibilidad, no existe una prueba automática que pueda determinar inmediatamente si se cumple con un determinado nivel de exigencia (el nivel AA es el obligatorio), ya que muchas de las normas de accesibilidad son subjetivas o interpretables. Sin embargo, una prueba automática sí puede determinar que no cumple el nivel exigido porque otras muchas normas son técnicas y objetivas.

Repasando someramente las páginas principales de los ministerios haciendo el Test de Accesibilidad Web de la Fundación CTIC, he podido elaborar este cuadro:

Ministerio Auditoría Logo W3C Pr. 11 Pr. 22
Ministerio de Presidencia 3 1 0
Ministerio de Economía y Hacienda No 0 0
Ministerio de Política Territorial No No 0 2
Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación No No 0 15
Ministerio de Justicia No No 0 0
Ministerio de Defensa No 0 0
Ministerio del Interior No 0 1
Ministerio de Fomento 4 0 0
Ministerio de Educación 5 0 0
Ministerio de Trabajo e Inmigración No No 0 0
Ministerio de Industria, Turismo y Comercio No 0 0
Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino No 0 0
Ministerio de Cultura No 5 1
Ministerio de Sanidad y Política Social 6 0 0
Ministerio de Vivienda No No 3 24
Ministerio de Ciencia e Innovación No 0 0
Ministerio de Igualdad No 0 0

1: Errores automáticos de prioridad 1
2: Errores automáticos de prioridad 2
3: Fecha de la auditoría: 20/03/2007
4: Fecha de la auditoría: 15/02/2007
5: Fecha de la auditoría: 03/12/2008
6: Fecha de la auditoría: 18/01/2010

Creo que es destacable el poco interés que parecen demostrar algunos ministerios en estos temas cuando a través de una herramienta automática se puede evidenciar su mal hacer ya en la propia portada de su web. Si la puerta chirría y está astillada, ¿cómo será por dentro la casa?

Quizás una política seria de calidad y una coordinación a nivel ministerial (¿se atreverían con una coordinación interministerial?) podría reducir estos errores a su mínima expresión.

Este breve análisis se ha limitado a las portadas de las webs ministeriales, pero sería interesante hacerlo también para los organismos más destacados de la AGE: Agencia Tributaria, Servicio Público de Empleo Estatal, Dirección General de la Policía, etc.

Tendencias en la web

Mapa de tendencias

Mapa de tendencias

La semana pasada vimos cómo otro proyecto de noticias en internet echaba el cierre. Soitu se despedía ya que no había conseguido entrar en beneficios y supgono que el socio de referencia (BBVA) estimó que era improbable que lo hiciese en el futuro. El caso es que en sus últimos días ha tenido un importante aluvión de visitas. Ya se sabe que a los internautas les gusta tener un mundo de posibilidades, y si algo va a desaparecer, quieren saber qué es lo que se van a perder.

Una de las cosas que podríamos habernos perdido es la referencia a ReadWriteWeb en la que nos revelan las cinco tendencias más importantes en la web de hoy:

  1. Datos estructurados o web semántica: la web está actualmente compuesta de más documentos. La capacidad de tratarlos de forma masiva da lugar a más inteligencia.
  2. Tiempo real: esta nueva forma de comunicación inmediata y pública está asociada a un gráfico social y a un «modelo implícito de federación».
  3. Personalización: ya no se trata realmente de elegir los colores de una página. Lo que cuenta hoy es poner a punto filtros y recomendaciones, los servicios que permiten recibir y encontrar lo que queremos.
  4. Web móvil / realidad aumentada: su tremendo crecimiento impone la web móvil como una de las tendencias más fuertes. Se trata de la capacidad de añadir capas de información para hacer más inteligible y aprovechable el mundo en el que nos movemos.
  5. La internet de las cosas: es la de los objetos conectados a la red y por tanto capaces de interactuar. Entre las tecnologías que lo constituyen están los chips RFID (radio frequency identification), los receptores y los teléfonos inteligentes.

El correo electrónico en la nube

Cloud computing

Cloud computing

Hace unos días, Enrique Dans hablaba en Expansión de la seguridad o inseguridad de tener los datos en «la nube«. El cloud computing consiste en alojar en servidores remotos, de terceros, nuestros datos, nuestro trabajo o incluso nuestras aplicaciones. Esta manera de proceder, en claro auge últimamente, reduce costes, elimina pérdidas de datos, hace más accesible la información, entre otras grandes ventajas.

Este paradigma de utilización de internet se opone a la gestión propia en una organización de todas sus necesidades tecnológicas: servidores de aplicaciones, servidores web, de correo electrónico, almacenamiento de datos, políticas de backup, etc. Existen excelentes servidores de correo muy baratos (o gratuítos) que ofrecen todas las garantías de seguridad y privacidad necesarias para una organización. Más garantías en la mayoría de las ocasiones que la propia organización, generalmente más pequeña y por tanto más proclive a fallos en sus sistemas que pueden provocar pérdidas irremediables de datos.

Ayer pudimos leer vía menéame la noticia de que google ha ganado un concurso para proveer de correo electrónico a los funcionarios de Los Ángeles. Este hecho provocará a los ciudadanos de la ciudad un importante ahorro y en mi opinión una garantía de que los datos no se perderán. Personalmente confío más en la seguridad de los datos de google que en los de cualquier administración.

No obstante, hay muchas personas que por distintos motivos son reticentes a alejar físicamente sus datos de sí mismos o de sus propios equipos, aunque no tengan planes de cotingencia o grandes medidas de seguridad. Parece que «la nube» es algo etéreo, que puede desviarse, cambiar o desaparecer sin que podamos hacer nada al respecto, como si de una nube real se tratase. La nube no es más que una interconexión, la nube es internet, y en la red hay cosas etéreas, mutables, poco fiables, dañinas o erróneas; pero también hay cosas estables, corretas, seguras y confiables. Como en el mundo real, en el mundo físico, donde hay bancos buenos y bancos malos, tiendas buenas y tiendas malas, El Corte Inglés y bazares chinos con productos de dudosa calidad. Simplemente hay que saber elegir dónde comprar o dónde depositar nuestro dinero.

Lo que más me preocupa a mí es que el ritmo que lleva la tecnología en la creación de servicios, la velocidad en la innovación, es mucho más rápida que nuestra legislación, y corremos el riesgo de impedir a las empresas el ahorro de costes, el aumento de la difusión o la creación de nuevos servicios profesionales si no estamos muy atentos para modificar unas leyes que en su gran mayoría se diseñaron para un mundo muy distinto al actual (¿Quién podía pensar que para enviar una nota al compañero de la mesa de enfrente, ésta iba a pasar necesariamente por media Europa y por Estados Unidos antes de llegar a su destino, medio segundo más tarde?)

A este respecto escribió hace ya unos meses Javier Maestre, director del Bufet Almeida en Madrid, con quien tuve la suerte de poder charlar largo y tendido hace tiempo en unas conferecias en La Coruña. En un artículo publicado en enero, y titulado «El cuento de la lechera 2.0» imaginaba una situación hipotética en la que una pequeña empresa pasaba de tener sus propios servidores de correo a utilizar las herramientas que le proporcionaba google, y cómo podía tener problemas con la CMT o la AEPD, por no ajustarse a la legislación vigente.

Este artículo tuvo una respuesta inmediata por parte de google, que quiso matizar o quitarle ese halo hipotético, indicando que su compañía cumple con todos los requisitos legales pertinentes para ofertar los servicios que ofrece a sus clientes. La respuesta llevaba el acertado título de «No es un cuento 2.0».

No obstante, sirva el ejemplo para ilustrar el modo en que las empresas tienden a ir acercándose a la externalización de los sistemas que no es necesario que mantengan ellos mismos y cómo la administración puede ser un obstáculo que hay que vencer.

¿Cuánta información podemos leer en internet?

Es evidente que internet ha cambiado de un modo radical la forma en que la gente se relaciona entre sí, el modo en que trabaja o se divierte. Puede parecernos mentira, pero hace sólo 15 años la mayoría de las empresas no utilizaban el correo electrónico como medio natural para enviar y recibir comunicaciones, ni disponían de una página web que les permitiese relacionarse con sus clientes y servir de primera fuente de información para quien quisiese conocer esa compañía o alguno de sus productos o servicios.

Ha cambiado también el modo en que accedemos a la información, y lo ha hecho varias veces en estos últimos años. Para estar informados, antes debíamos esperar al periódico de la mañana (y leer las noticias ocurridas el día anterior), o al telediario de la tarde o de la noche, donde se resume lo acontecido en la mañana o en todo el día. Este modo de recibir la información tiene unas características muy concretas:

  1. Necesita de una demanda activa: hay que ir a comprar el periódico o sentarse frente al televisor
  2. Está limitada a un horario: el periódico aparece por la mañana, no antes, y el informativo es a una hora concreta
  3. Se reciben las noticias decididas por el medio de comunicación escogido: no hay posibilidad de selección
  4. Requiere de atención permantente durante la emisión: si haces otra cosa en ese momento, te pierdes la noticia
  5. No hay un modo establecido para hacerse eco de las noticias recibidas: no se puede volver a ver el informativo
  6. Se limitan las fuentes: no se pueden ver tres o cuatro informativos porque coinciden en el tiempo. Los periódicos cuestan dinero y no todo el mundo puede pagar los seis o siete principales.

La web 0.5

La llegada de la web permitió en primer lugar trasladar a este medio la misma estructura de la información que se tenía en los medios tradicionales. Así, los periódicos digitales eran meros reflejos de la versión en papel, verdadera protagonista de la empresa y única con la que se obtenía una rentabilidad. En esta web 0.5 (la 1.0 vendría después) no hubo ningún cambio significativo en el modo en que se accedía a la información ya que la actualización de contenidos seguía haciéndose por ediciones periódicas. La única ventaja era que no había que acercarse al kiosco si querías ojear las noticias más destacadas del día anterior y que podías acercarte a más medios sin coste.

La web 1.0

Los medios digitales entendieron más tarde que ya no tenían la necesidad de ajustarse a dos o tres ediciones diarias para ofrecer su información. Internet les permitía compartir las noticias en el mismo momento en que las conocían, tal y como hacían los teletipos, pero una vez ampliadas y contrastadas por ellos. Los periódicos digitales eliminaron la necesidad de estar pendientes de los medios a una hora concreta para poder estar informados y dotaron de continuidad a la labor informativa. Ya no había ediciones, sino que podías conectarte cuando quisieras y recibir la información de lo ocurrido hasta ese mismo momento.

Las televisiones no encontraban la manera de encajar sus informativos (el vídeo bajo demanda era impensable por lento y costoso) y ofrecían en su página web una suerte de teletipos.

Aunque ya no había que estar pendiente de acudir a alguna parte o de hacer algo en un momento dado para estar informado, los usuarios empezaban a ser partícipes de la web y no solo consumidores de información. Hablaban por el messenger, se reenviaban largas cadenas de e-mails, comentaban las noticias por otros medios y querían compartirlas.

De todas formas, acceder varias veces al día a varios medios digitales ocupaba mucho tiempo, así que seguía siendo costoso (y un fastidio) obtener mucha información. Los blogs no existían. Solo había páginas personales, con una menor frecuencia de actualización, y esa web se extingue (Geocities cierra hoy sus puertas).

La web 2.0

RSS

RSS

Esas necesidades de los usuarios llevaron a permitir los comentarios de las noticias en los medios digitales, y a añadir la opción, por ejemplo, de enviar por e-mail. La aparición del RSS permitió centralizar la información que queríamos recibir. En lugar de acceder varias veces a cada periódico, sólo debíamos acceder a nuestro lector favorito para recibir la información de los medios que previamente habíamos seleccionado. Esto agilizó nuestra manera de recibir la información, permitiéndonos leer más información en menos tiempo. Esta solución supuso una mejora pero enseguida se vislumbró el siguiente paso: ¿por qué voy a leer todas las noticias de un medio si la mayoría no me interesan? (no me interesa el fútbol y es la mitad del periódico, no me interesa la política y es la mitad del periódico, no me interesan los sucesos y son la mitad…, etc.). Así, puedo suscribirme solamente a algunas secciones y a blogs personales que hablan de cosas que me interesan, poniendo en el mismo plano a los medios de comunicación (que antes tenían la exclusiva sobre la difusión) y a las personas. Todos ellos son fuentes de información.

Compartir

Compartir es un pilar fundamental en la web de hoy, y en las fuentes de información ha supuesto un cambio sustancial. La iniciativa necesaria para obtener información ya no es imprescindible, ya que la información llega a nosotros sin que tengamos que ir necesariamente a buscarla. Los medios se diversifican y se popularizan los agregadores de noticias (meneame.net) donde la portada incluye las noticias destacadas y votadas por los propios usuarios, procedan de donde procedan.

Pero además disponemos de google reader donde no solo podemos tener los feeds de medios de comunicación o blogs, sino feeds de agregadores (en una gran vuelta de tuerca), que ya filtran y seleccionan lo más interesante.

Más aún, también tenemos usuarios, amigos a los que conocemos y en cuyos gustos o intereses confiamos. Así, recibimos la información que a ellos les parece interesante, porque la comparten pensando que a nosotoros también nos interesará.

Twitter

Twitter

Twitter, esa herramienta en principio tan tonta (¿quién va a comentar permanentemente lo que está haciendo? ¿A quién puede interesarle?) ha supuesto una revolución en el modo en que compartimos y recibimos información. Nuevamente por esta vía recibimos únicamente la información que comparten las personas que nosotros hemos seleccionado para seguir. Y si no nos gusta lo que nos envían o si nos deja de gustar, pues simplemente dejamos de seguirles.

Así, el modo en que estamos informados ha cambiado absolutamente:

  1. No necesitamos hacer una búsqueda activa de información. Nos llega de forma pasiva lo que nos interesa.
  2. La información no tiene horarios. Llega en cuanto se produce.
  3. Seleccionamos los medios, o las personas que queremos que nos informen, y sobre lo que queremos ser informados.
  4. No hace falta una atención constante. Podemos leerlo cuando queramos o podamos.
  5. Toda la información recibida puede compartirse con quien queramos por infinidad de medios (agregadores, blogs, redes sociales, etc.)
  6. Podemos acceder a más información: Mejorando el sistema de recepción de información y descartando lo que no consideramos importante o interesante, podemos aumentar el número de noticias o medios que podemos recibir en el mismo tiempo.

Estamos logrando que hay alguna noticia, cuando alguien piensa algo interesante o cuando hay novedades en alguna materia de nuestro interés, nos llegue esa información de forma instantánea sin que tengamos que demandarla. Aún así, no es suficiente. Queremos disponer con el menor esfuerzo posible de toda la información relevante en el menor tiempo posible. ¿Cuánto seremos capaces de mejorar los procesos de acceso a la información? ¿Dónde estará el límite? Con la avalacha de información que supone la simple conexión a internet corremos el riesgo de no leer o no entender nada si estos nuevos procesos no nos ayudan a comprender y relacionar la cantidad de datos que recibimos.

La idea es avanzar hacia una web completamente semántica.

Panorama Theme by Themocracy