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La Administración en las redes sociales

Redes sociales

Redes sociales

El debate sobre la utilización de las redes sociales va adquiriendo en la sociedad española cierta madurez, y su utilización, cierta complejidad. Desde la popularización del uso de Internet en los distintos ámbitos de nuestras vidas (tanto en lo personal como en lo profesional), son muchos los cambios que se han producido en nuesta forma de vida, y en general estos cambios han sido demasiado rápidos como para saber si hemos escogido algo o es que una avalancha nos ha obligado a seguir el camino marcado.

Leyendo a Félix Serrano en su post “Las Administraciones ante las redes sociales“, me ha interado la diferenciación que hace del empleado público en su trabajo en la administración y el empleado público cuando utiliza las redes sociales. Dice Serrano que las redes sociales son un fenómeno humano y establece unas pautas de conducta que debe seguir el empleado público en su utilización. Pautas, por otra parte, que son del todo razonables.

Pero lo que más me ha llamado la atención es que, aunque habla de ello, no insista en que las redes sociales ya existían antes de Internet. Las redes sociales son las relaciones personales, y los empleados públicos ya las tenían. Si un funcionario de hacienda sentado en un bar ante una cerveza y un pincho de tortilla recomienda a un conocido un modo de realizar su declaración del IRPF, desde luego que no vincula a la administración. Si un empleado público de la dirección general de tráfico opina paseando por un parque sobre el carnet por puntos, no está en ningún caso dando la opinión del organismo, aunque sea su director. Y por supuesto, si un médico de la sanidad pública, jugando un partido de fútbol, revela a un amiguete el estado de salud y el resultado de las pruebas de un paciente, con su nombre y apellidos, está comunicando información confidencial a quien no debe tener conocimiento de ella.

Esto mismo es lo que se trata en las redes sociales, con la diferencia de que generalmente queda constancia de opiniones y discusiones entre unos y otros. Al final, no es más que poner a prueba la prudencia y el sentido común que ya deben tener quienes manejan información que no pueden divulgar y a la vez tienen opiniones que sí pueden compartir. Lo importante es conocer en cada momento en calidad de qué está hablando una persona. Y en las redes sociales, las personas actúan como particulares, y por tanto sus opiniones son suyas y de nadie más.

Las administraciones, por otra parte, pueden y deben tener presencia en Internet, ofreciendo a los ciudadanos datos ricos sobre cómo se gasta su dinero, cómo se invierte, cuáles son los servicios que se le ofrecen y poner estos servicios a su disposición de la forma más cómoda posible. Además, por supuesto, de contar con el ciudadano en un entorno (Internet) donde la interacción es tan sencilla y barata.

Una de esas formas de ofrecer información al ciudadano es hacerlo a través de las redes sociales como administración. Así, un empleado público podrá estar detrás del perfil de la Agencia Tributaria en Facebook y contestar a las dudas de los ciudadanos como empleado público, y por tanto, dando información o recomendaciones que sí vincularían al organismo. La administración es un ente jurídico impersonal, y el empleado público forme parte de ella hacia su interior, y la representa hacia el exterior cuando lo hace en el marco de su trabajo. El portal de la Agencia Tributaria o su perfil de facebook realmente es parte del organismo y por tanto el funcionario que lo gestiona está igualmente detrás de su ventanilla.

Nuevos medios, mismas normas, más agilidad, más transparencia, más eficacia y mayor eficiencia.

Democracia 2.0

Cuando en Octubre de 2004 se celebró la primera conferencia sobre Web 2.0, John Batelle y Tim O’Reilly ofrecieron su definición de la Web como plataforma, insistieron en que la diferencia sería que las aplicaciones sofware se desarrollarían sobre la web en lugar de sobre el escritorio. Decía O’Reilly: “La Web 2.0 es la revolución comercial en la industria informática causada por el cambio de Internet como plataforma, y un intento de entender las normas para triunfar en esta nueva plataforma“.

Se pusieron varios ejemplos de cómo Internet estaba evolucionando en ese sentido. Si las webs personales eran internet 1.0, el blogging era 2.0. Si la enciclopedia británica era 1.0, la Wikipedia era 2.0. Los sistemas de gestión de contenidos dejaban paso a los wiki, Ofoto a Flickr, DoubleClick a Google AdSense, etc.

En general, se pasaba de una interacción unidireccional del usuario con una fuente de información, a una de todos con todos, colaborativa, participativa, donde los sitos web 2.0 se organizan como puntos de encuentro en los que se comparte el conocimiento, la información o las inquietudes.

El poder de las redes sociales ha ido aumentando progresivamente desde entonces hasta alcanzar las cifras actuales. O’Reilly recordaba en un artículo reciente que “Facebook cuenta con más de 60 millones de usuarios registrados que utilizan el poder de las redes sociales para recaudar fondos para fines caritativos. Twitter y Youtube han tenido un papel muy importante en la organización de las protestas políticas en las recientes elecciones iraníes“. Añade también que hay sitios en los que la gente se organiza para para limpiar parques o calles en sus vencindarios y que la lista de estos usos continúa creciendo.

En ese sentido, “muchos líderes gubernamentales reconocen las oportunidades inherentes de aprovechar una población fuertemente motivada y diversa no sólo para conseguir ser elegidos, sino para que les ayuden a realizar un mejor trabajo“.

Es a esto a lo que muchos llaman Gobierno 2.0.

El presidente Obama dijo: “Deberíamos utilizar todas las tecnologías y métodos disponibles para desarrollar el gobierno federal, creando un nuevo nivel de transparencia para cambiar la forma en que se hacen las cosas en Washington, y dar a los americanos la oportunidad de participar en las deliberaciones del gobierno y en el proceso de toma de decisiones en formas que no eran posibles hace sólo unos años.

Estos días Tim O’Reilly se encuentra en unas conferencias sobre Gobierno 2.0 (visto en Sociedad en Red). En un artículo preparatorio confirma que su visión del Gobierno 2.0 es que las administraciones utilicen los medios sociales, que permitan la participación de formas distintas, que se más transparente, que se implementen plataformas para compartir servicios, pero que el éxito vendrá dado por pensar en el gobierno como una plataforma, recuperando la idea original del 2.0.

En España estamos bastante lejos de esa visión. La administración en general, todavía se encuentra a caballo entre la web 0.5 (policía y guardia civil) y la web 1.0 de casi todos los ministerios, que ofrecen información y algunos servicios al ciudadano.

Quizás si crece la infraestructura de la red SARA pueda ser el gérmen de la plataforma que permitiría conseguir un gobierno 2.0, con unas administraciones relacionadas directamente, de un modo natural y bidireccional con los cidudadanos, que en su seno proponen y llevan a cabo sus propuestas.

Para ello, más que la infraestructura tecnológica, hay que convencer a los poderes públicos de la oportunidad y la necesidad de la relación con los ciudadanos. Al fin y al cabo, eso significa democracia. Y ahora contamos con los medios necesarios para cambiar la percepción que hemos tenido de ella durante cientos o miles de años.

Quizás la clave no sea tanto el gobierno 2.0 sino la democracia 2.0. Porque si tenemos la posibilidad de conectarnos a internet desde todas las casas, desde todos los teléfonos, y tenemos certificados que permiten acreditar sin dudas nuestra identidad, ¿cuánta participación directa podemos tener en el gobierno de nuestro país?

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